lunes, 27 de mayo de 2013

Faire des questions.

Llevo toda la tarde escribiendo, estrujándome la cabeza. Haciéndome preguntas. Es más interesante que elaborar respuestas. Me gusta tener muchas preguntas. Y hacer muchas preguntas. Y que nunca sean las suficientes. A veces pongo nerviosa a mi mamá, porque hablo mucho, y le hago muchas preguntas. Y creo que a ella no le gusta hacerse preguntas. Porque le gusta demasiado tener respuestas.

Yo no quiero tener respuesta para el enigma que eres. Para el secreto de tu mirada. No quiero tener respuesta. Me gusta demasiado la sensación de que seas siempre una pregunta, una duda, mi adivinanza.
No quiero una respuesta para el qué somos, qué hacemos o por qué lo hacemos. No quiero que nos formalicemos. Sólo quiero que sigan existiendo las preguntas.
Hoy quiero que existan para siempre.
Mañana no lo sé, ya te preguntaré.


Fin del delirio

domingo, 12 de mayo de 2013

lunes, 6 de mayo de 2013

Catarsis.

Estamos justo aquí. Y volvemos a estar donde siempre. 
Debajo de todas esas capas de piel. Yo bajo las tuyas, tú bajo las mías. Gracias por haberme dejado entrar de nuevo, otra vez. Volver.
Te he echado de menos.
Nos dimos cuenta a tiempo. El Olvido ha perdido otra vez. Y nosotras ganamos, como siempre. 
Ha sido como un pequeño golpe de estado en Pamplemuslandia. Pero hemos vuelto a imponer nuestra dictadura de colores, de sonrisas, de tu locura y la mía. 
De mis tardes de Sol, y tus noches de Luna. 
De Vivirnos, como si no hubiese mañana. Porque le hemos demostrado al Tiempo que no existe. 
Hemos acampado para siempre en Nuestro Hoy. En Nuestros Días Nuevos. 
Porque ganamos.


Siempre ganamos.


Fin de mi delirio. Vuelta a la rutina del nuestro.

viernes, 3 de mayo de 2013

Sorry About Last Life.

Clinc. Clonc. Clinc. Clonc.



He estado durmiendo toda mi vida. Llevo a punto de despertarme varios meses.
Y hoy...
¡Hoy quiero abrir los ojos por fin!

Fin del delirio.

martes, 30 de abril de 2013

Mi pequeño jardín.

Vaya, qué abandonado está mi pequeño jardín. La hiedra ha saltado de su macetero y se ha extendido por todas partes. Las malas hierbas asoman entre las baldosas del caminito. Todo lo que antes era orden y autocontrol, ahora es desorden y naturalidad. Las flores se muestran en un estado de salvaje belleza, mucho más hermosas de lo que podrían haber sido si algún jardinero hubiese metido sus tijeras de podar.
La vida ha proliferado desde que nadie molesta a mi pequeño jardín. Desde que es él, sencillamente. Y desde que ese extraño se pasea por aquí, sin molestar, susurrando al oído de las flores.

Fin del delirio.

sábado, 30 de marzo de 2013

Jilguero.

Suena la característica musiquilla de los lunes a las 7:00 de la mañana, así que abro los ojos.
Pero no es lunes, ni son las siete. Es un día normal. Me estiro dentro de las sábanas.
Me gusta hacer la croqueta para un lado y para otro, deshaciendo lo poco que quedaba hecho en la cama. Entonces relajo todos los músculos, e intento concentrarme en recordar lo que he soñado esa noche. Odio olvidar lo que sueño, cosa que me pasa muy a menudo. Cosa que me irrita. porque lo odio. Lo Odio.

Esta vez consigo recordar. Aún con los ojos cerrados, sonrío.
He soñado que era tu jilguero.


Fin del delirio.

viernes, 22 de marzo de 2013

Cafe Müller.

Chocan, frágiles, como si de dos copos de nieve se tratara.
Ella vive en tinieblas. Cierra los ojos con fuerza. Él, mientras, la observa.
De pronto, se abrazan.



Ya no son dos copos de nieve, sino dos grandes titanes. Son las dos caras de la misma moneda.
Pero un Tercero interviene. Lentamente, deshace el abrazo. Compone, con sus pinceladas, otra figura.
Pero son dos imanes. Son el Tiempo, y el Tiempo no se puede cambiar. Así que vuelven a su estado original, a ese momento en el que sus almas se abrazan. Pero el Tercero no se da por vencido. Vuelve a intentar  hacer de lo que Es, algo que No Es. Pero Él y Ella vuelven siempre a ser Uno, cada vez más rápido. Por cada intento del Tercero, se abrazan con más fuerza. Con un ritmo frenético. Porque el Tiempo no se puede parar. Una y otra vez, una y otra vez.
Son Uno. Desde ahora, hasta siempre.


Quizá seamos tú y yo.
 Pina Bausch.
Cafe Müller.

Fin del delirio.

martes, 19 de marzo de 2013

Gráciles, ligeros.

Como si de magia se tratase, el Viento le ha arrebatado algunas florecillas al Cerezo que vive delante de la parada del autobús. Yo estaba esperando tranquilamente a mi Oruga cuando ocurrió el crimen. Presencié con una impasibilidad propia de un témpano de hielo como esa ráfaga de aire robaba los primeros vestidos de la Primavera.
Las flores, de un dulce color rosa pálido, se deshacían con el contacto de los dedos del Gigante Invisible que parecía quererlas sólo para sí mismo. Los pétalos se dejaron llevar, gráciles, ligeros, lejos del hogar. Me pregunto si mis ojos serán los únicos que se han encogido, asombrados por la dulzura de la caricia del viento. Una caricia terriblemente parecida a la tuya.
Le Printemps. El tiempo primero, el tiempo de las flores, de la vida. De empaparse bajo la lluvia.
Es el tiempo de Nacer Otra Vez.

Fin del delirio.

domingo, 17 de marzo de 2013

La Rêveuse.



Qu'est ce que vous cherchez dans la musique, Monsieur?
Je recherche, á moi-même, vraiment.
Parce que toutes les notes finissent par mourir.


Fin del delirio.

sábado, 16 de marzo de 2013

El Gran Problema.

" Il ne peut se sentir le même alors que, passager d'avion, il est comme sardine en boîte. Entassé. Tout a changé. La vie et ses cadences. Toutefois une remarque. J'entends dire: "A l'époque de Beethoven, les temps n'étaient pas les mêmes". Sotisse. Le temps de la physique était le nôtre. Une seconde valait une seconde. Une seconde valait 1/60 de minute. La minute 1/60 d'heure. Le temps était le même. Les divisions du temps, les mêmes que celles utilisées par Maelzel à qui Beethoven avait demandé son métronome. Beethoven a choisi les tempi en connaissance de cause. C'est le contrebasson et les contre-basses qui ne pouvaient suivre. Aujourd'hui ils suivent aisément. La suele évidence est que de grands progrès ont été accomplis au niveau de l'exécution. "
Beethoven. El Problema de la Interpretación.
Heinz-Klaus Metzger. Rainer Riehn.

viernes, 15 de marzo de 2013

Jazz, is just Jazz.

Si con Beethoven podíamos viajar más allá de nosotros mismos, visitar la dimensión más metafísica del existir, el Jazz nos encierra en las sensaciones más terrenales. El Jazz es el Sentir, es la vida tal y como entra por cada uno de los poros de nuestra piel. 

miércoles, 13 de marzo de 2013

"¿Quién diablos quiere regresar si lo que cuenta es aprender que no está perdido todo aquello que no fue?"

Como todas las noches, ya he pensado la lista de todas esas cosas que debería haber hecho.

Y en realidad lo único que de verdad puede contarse como 'Realizado' ha sido ese montón de principios, ese montón de palabras vacías de todo lo que me estalla en el pecho. No consigo dibujarlas en el folio. Seguirá siendo una página en blanco. Quizá sea por ese rayo de sol que viaja con las sensaciones que me has regalado esta tarde, que no me dejan pensar en nada más. No me dejan escapar. Solo puedo cerrar los ojos y ser un Re-cuerdo. Me gusta la expresión.
Re-cuerdo. Se lo he copiado a mi genial hermano mayor.

No consigo Pensar con claridad. No consigo Ser con claridad. No consigo Escribir, en realidad.
"Solo quiero recordarte que antes de rendirnos éramos eternas". Y es que ahora solo tengo un botón llamado Dot, un vacío inmenso en el pecho y un montón de abrazos y de ganas de 'Amelie' contigo. Me falta lo que nunca me había faltado, he encontrado lo que nunca había tenido.
¿Triste?
No, solo melancólica. Porque quiero disfrutar.
'Disfrutar del placer de estar triste'.
Realmente no sé si estoy triste. No sé si quiero volver a esos días, simplemente quiero que vuelvas tú. Porque... "¿Quién diablos quiere regresar si lo que cuenta es aprender que no está perdido todo aquello que no fue?". Mientras tanto, Dot cuida de mí.
(Un gran silencio)
(El río de pensamientos cambia de rumbo)
Es extraño, pero te miro y parece que me veo en tus ojos. Bueno, miento, eres mucho mejor que yo. Eres mucho más que yo. Pero me encuentro en ti.
Me siento ciertamente como en casa. Como en casa de verdad. Porque me haces estar Conmigo cuando estoy Contigo.

Vaya, algunas palabras de todas las aquí escritas siguen estando vacías. Quizá sea hora de ir a mimir.
Un último verso.
"Que detuve el tiempo pero regresaste, y te encontraste a ti mismo esperándote en casa".

Fin del delirio, mais non de la solitude.

martes, 12 de marzo de 2013

"'Danzad, danzad, o estaréis perdidos"

La muerte del Cisne.

"Tenía la impresión mientras bailaba de que también yo estaba agonizando".
Anna Pavlova

Fin del delirio,

Vladimir Nabokov.

"Un cambio de ambiente es la falacia tradicional en la que confían los amores -y los pulmones- condenados"
Vladimir Nabokov.


miércoles, 6 de marzo de 2013

¡Hoy hace un día precioso!

¡Hoy hace un día precioso! 
Las nubes juegan a enredarse en el cielo,
las gotas caen desde lo alto, la lluvia limpia los corazones.                                                                   Limpia los corazones y limpia Madrid.










Fotografía de Samuel Sánchez.
Fotogalería.
Periódico "El País".



Fin del delirio.

martes, 5 de marzo de 2013

La Utopía.

"+ Papá, ¿Qué es la Utopía?
 - Hija, la Utopía es como el horizonte. Si avanzas un paso, la Utopía se aleja un paso; si retrocedes uno, se acerca uno.
+ Entonces papá, ¿Para qué sirve la Utopía?
- Para eso mismo, hija, para Caminar. "



Fin del delirio.



viernes, 1 de marzo de 2013

El calor de las sonrisas.

Camino con Dot encerrado en mi mano. Hace un poco de frío, pero el calor de las sonrisas de la tarde me abriga. Me paro en el puente. Las luces de Madrid me saludan a lo lejos. Aprieto aún más a Dot. Realmente es un botón simpático.


Qué hermosa es la existencia.


Fin del delirio.

domingo, 24 de febrero de 2013

6205. Más o menos.

Estoy autoconvenciéndome para hacer de una vez por todas lo que siempre he querido hacer, lo que siempre he debido hacer y lo que nunca he hecho. 
Perdóname, pero estaba leyendo basura, y acabo de ver una película de las que te dejan el cerebro más seco que un mes de Julio en Madrid. Debería haber optado por Humphrey esta noche, lo siento, querido, te he traicionado. Nunca más, lo prometo.

En fin, parece una fecha fantástica para dejar de hacer lo que estoy haciendo y perder el tiempo en algo que no estoy haciendo, y que quizá mereciese la pena que hiciera. 
¡Soy un Galimatías! 

Sigo autoconvenciéndome. Soy como esas personas terribles que no dejan de repetirse a sí mismas lo felices que son, pero que está claro que para nada podrían ser admitidas en el Grupo de Personas Felices. Se Autoconvencen.
Como yo, vaya. Quizá esa sea la razón por la que debería ir a hacer otra cosa. 
Parece que mi cabeza se niega a escribir algo decente esta noche. 
Mis 16 se despiden. 
Mis atrofiadas neuronas también. 
6205 amaneceres. Más o menos.




Siguen mereciendo la pena cada uno de ellos.


Fin del delirio.

sábado, 23 de febrero de 2013

C'est ça.



Maintenant, tu peux étudier mon visage.
C'est seulement l'image d'une petit fille qui a peur,
qui peut-être elle seulement pourrai être elle-même.
Mais elle a besoin de tes calins.
Mais elle aime bien écrire de la poésie au française,
cependant elle a déja connu que les choses sont comme ils sont.
Et Elle est Elle.



C'est ça, c'est pas encore fini.

Fin del delirio.


martes, 19 de febrero de 2013

Welcome to the Jungle.

Y, a pesar de todo, de pasar la noche al raso, de vivir bajo cartones, de luchar cada amanecer, tenían más hambre de un mundo más justo que de un desayuno caliente.


Fin del delirio.

sábado, 16 de febrero de 2013

He viajado, me he perdido, he buscado, me he encontrado.

Me he encerrado en el pozo más profundo, oscuro e inhóspito.
En ese lugar al que sólo llegas cuando cierras los ojos con fuerza, cuando dejas que el peso de las sábanas te asfixie, te hunda en un mar de sueños.
He viajado, me he perdido, he buscado.
He encontrado un montón de engranajes, de proyectos. Un buen montón de pajaritas minúsculas de papel.
Un puñado de rimas y acordes.


Creo que por fin me estoy encontrando a mí. Justo aquí.


Fin del delirio.

domingo, 10 de febrero de 2013

La Solitude.

Y si no siento la soledad más agobiante, 

 Quizá sea porque la cama no es más grande.

Fin del delirio.

Peer Gynt.

' +¿Sabes lo que es vivir?
- No, dímelo.
+ Es volar por encima del tiempo que se desliza. Es seguir la corriente al río sin mojarse los pies y sin perder un ápice del propio yo. Sólo gracias a la fuerza de la madurez se puede ser el que se es, amiguita. Pierde el águila vieja su plumaje y la anciana comadre los dientes. Al carcamal se le arruga la piel y, a todos sin excepción, acaba por ajárseles hasta el alma. '


' + Pero deme al menos un segundo de respiro, ¿No? Estoy tan atontado... En este momento no sirvo para nada.
- ¿Usted? ¿El que ha interpretado el oráculo de la Esfinge? ¿El que encontró su yo?
+ Sí, yo. Ahí reside precisamente la dificultad. Aunque yo sea yo de pies a cabeza y por encima de todo, no sirve de nada ahora. Aquí, si no me engaño, todos y cada uno de nosotros estamos fuera de nosotros mismos...
- ¿Fuera? Se equivoca usted de parte a parte. Aquí, al contrario, cada cual tiene su yo. Aquí reina el yo de cada uno. Y cada uno se encierra en su yo como en una barricada. Entre la madera, el yo adquiere madre, sí. El tonel está cerrado herméticamente y el yo fermenta en su interior. Y sus tablones también envejecen adecuadamente en las bodegas del yo... Nadie solloza por males ajenos; nadie concibe las ideas de los demás. Cada cual es él mismo tanto en pensamiento como en conducta, nosotros mismos desde las uñas de los pies hasta las puntas de los cabellos. Nosotros mismos hasta no poder más... Y si necesitamos un emperador, si alguien debe apoltronarse en nuestro trono, usted es el hombre indicado. La cosa no puede ser más evidente. '
Henrik Ibsen.

sábado, 9 de febrero de 2013

La ventana sigue abierta.

Hay una ventana abierta.
Te sigo esperando. Estoy esperando que me llames, que demuestres que seguimos siendo aquello que solíamos ser. Pero empiezo a acostumbrarme a ese vacío que me has dejado. Ya no duele, empieza a hacer cosquillas. Ese agujero inmenso, que empieza a olvidar cómo era sentirse lleno. 
LLENO.
Pero sigue vacío.
Vacío, vacío, vacío. Es un maldito hueco vacío desde hace demasiado.
Y la ventana sigue abierta.



Así que echo a volar. Una vez más.


Fin del delirio.