Yo no quiero tener respuesta para el enigma que eres. Para el secreto de tu mirada. No quiero tener respuesta. Me gusta demasiado la sensación de que seas siempre una pregunta, una duda, mi adivinanza.
No quiero una respuesta para el qué somos, qué hacemos o por qué lo hacemos. No quiero que nos formalicemos. Sólo quiero que sigan existiendo las preguntas.
Hoy quiero que existan para siempre.
Mañana no lo sé, ya te preguntaré.
Fin del delirio
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