Camino con Dot encerrado en mi mano. Hace un poco de frío, pero el calor de las sonrisas de la tarde me abriga. Me paro en el puente. Las luces de Madrid me saludan a lo lejos. Aprieto aún más a Dot. Realmente es un botón simpático.
Qué hermosa es la existencia.
Fin del delirio.

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