sábado, 9 de febrero de 2013

La ventana sigue abierta.

Hay una ventana abierta.
Te sigo esperando. Estoy esperando que me llames, que demuestres que seguimos siendo aquello que solíamos ser. Pero empiezo a acostumbrarme a ese vacío que me has dejado. Ya no duele, empieza a hacer cosquillas. Ese agujero inmenso, que empieza a olvidar cómo era sentirse lleno. 
LLENO.
Pero sigue vacío.
Vacío, vacío, vacío. Es un maldito hueco vacío desde hace demasiado.
Y la ventana sigue abierta.



Así que echo a volar. Una vez más.


Fin del delirio.

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