Corro.
Corro todo lo rápido que me permiten mis piernas. Intento alejarme todo lo que puedo de ti. Pero vuelvo a caer en el mismo error. Vuelvo a tropezar con la misma piedra.
Vuelvo a equivocarme, porque giro la cabeza y miro hacia atrás.
Te miro a ti. Intento averiguar lo que se esconde detrás de tus ojos.
Porque hay algo especial.
Pero no quiero volver a caer.
Esta vez, quizá sea mejor lanzarse al vacío.
No sé.
Acláramelo. Soy toda oidos.
Soy toda corazón.
Fin del delirio.
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