viernes, 2 de marzo de 2012

Telepizza.

A veces hay que saltar del camino. Puedes haberte equivocado, pero no ser consciente. Y sigues poniendo un pie detrás de otro, en la dirección equivocada.
Entonces haces pellas, te coges una cabina para hacer como que estudias, y te tumbas entre el piano y la pared, mirando al techo. Y te planteas si el techo tiene granos. Y si el camino es el correcto.
Abres la ventana, y echas a volar.
Odio fallar.
La vida es demasiado corta como para arrepentirte cada dos por tres.
Me encantaría saber vivir sin arrepentirme de nada.
Sin decir lo siento.

Fin del delirio.

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