La vida puedes planteártela como un cúmulo de casualidades.
Puedes pensar que eres resultado del azar. Que realmente no tienes ninguna finalidad aquí.
Nadie te pensó ni te dio un cuándo y un dónde. Simplemente te toco el premio gordo de la lotería.
Por suerte. Existes pero podrías no haberlo hecho.
Puedes pensar que nos conocimos por casualidad. Yo no puedo.
Prefiero pensar que somos el resultado de un largo proceso. Que todo tiene una razón de ser.
Que las casualidades no existen.
Eres mi razón, mi ahora, mi hogar.
Eres yo. A miles de kilómetros de mí misma.
Fin del delirio.
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