lunes, 26 de diciembre de 2011

Mi Abuelo.

Mi abuelo dice que él siempre se alejó de los premios, nunca le gustaron.
Es un señor mayor, cuyos ojos han visto muchas cosas. Ha estado en tantos lugares que sería imposible hacer una lista de ellos. Ha conocido tanta gente que no recuerda ya sus rostros, sus historias. Ha trabajado duro, ha sufrido y ha seguido adelante. No es la mejor persona, ni mucho menos, pero lo que hizo, lo hizo hasta el final, levantando la cabeza bien alto. Ahora que su mente ha empezado a olvidar, en un proceso que no podrán parar ni las estrellas, sigue afirmando que él siempre fue un tipo elegante. No recuerda lo que fue, puede que ya no tenga muy claro lo que es, pero siempre dice que nunca le gustaron los premios. Si prestas atención a sus labios, puedes captar las palabras, que aunque pocas, consigue elaborar su mente enferma, condenada al olvido. Puedes captar la gran sabiduría que se esconde en sus ojos acuosos, que ya confunden el ahora con el ayer. Pero sigue afirmando que los premios nunca fueron buenos. Dice que lo más bonito es rozarse con el mayor número de personas posibles. Que no se es nada si no se es con los demás. No fue el mejor padre, ni el mejor marido, ya no es capaz de reconocerse muchas veces. Pero los premios nunca fueron buenos.
No deberíamos olvidar nunca todo lo que nos dice la vida, todo lo que nos dicen las personas. Si te dedicas a juzgarlas nunca vas a tener tiempo de amarlas, así que nunca, nunca, nunca desperdicies la oportunidad de decirlas te quiero. Nunca.

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