Y es que no hay mejor profesor que el error.
Nunca creí que algún día te llamaría error. Hoy por hoy, todavia me suena extraño. No hace ni dos días, aún creía en los finales felices. Aún creía en ti. En que tu maldita sonrisa era sincera.
Tengo miedo de quedarme a solas con mis recuerdos. Me hacen daño. Quieren hacerme creer cosas que ya no existen. Que todavía seguimos en aquel coche, rumbo a ninguna parte, escuchando tu música y los latidos de mi corazón, escribiendo nuestra historia en braille sobre tu piel.
Porque aun no me termino de creer que hayas querido destrozar todo esto. En dos dias, de golpe, porque sí.
Todavía no se que hacer conmigo misma. Contigo. Con tu mirada. Con todas las pruebas de la felicidad tan rotunda en la que me habías hecho vivir estos casi dos meses. Con todos los besos, los te quiero y las promesas. Con las ilusiones, los abrazos y las caricias. No tengo valor para olvidarlo todo. Se necesita ser un poco fuerte para seguir adelante, y yo no lo soy. Porque quiero quedarme en aquel coche, suspendidos en medio del tiempo, como entonces.
Espero que aprendas a dejar de jugar con el mundo, porque a pesar de todo no soportaría no verte feliz.
Fin del delirio.
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